Nieto de Luis XV y último de la dinastía, Luis XVI Augusto nació en Versalles, en París, en 1754.
Su infancia transcurrió entre el boato de la corte y la esmerada educación propia de los miembros de la realeza, especialmente en su caso, como heredero al trono.
A la muerte de Luis XV en 1774, el delfín asumió el trono con el nombre de Luis XVI. Tenía entonces 20 años y fue acogido con entusiasmo y regocijo como una esperanza para la nación.
A Luis XVI se debió el reconocimiento de independencia para las colonias inglesas en América del Norte, además de que a sus gestiones y la firma del Tratado de Versalles, se debió la devolución de los territorios de Senegal, Tobago y Santa Lucía.Sin embargo, los historiadores aseguran que la gran mayoría de sus aciertos fueron fraguados por sus asesores y consejeros. Su debilidad de carácter lo llevaba a escuchar sin dudar los pareceres ajenos, pero no siempre esas influencias fueron acertadas y menos aún las de la reina María Antonieta, acostumbrada a regirse por la ley del capricho.
De esta manera, la impopularidad comenzó a flagelar su reinado. Cuando la economía de Francia mostró señales de debilidad, Luis XVI tuvo tiempo para reconsiderar y virar el rumbo de sus políticas, pero por una parte, estaban las voces de sus ministros que se negaban a ceder sus privilegios.
Cuando la situación fue insostenible, fueron convocados los Estados Generales. Luis XVI buscaba apoyo, pero encontró renuencia e incluso la oposición del clero y la nobleza.
Como Luis Capeto fue juzgado por el delito de conspiración contra Francia. Declarado culpable y sentenciado a muerte el 17 de enero de 1793, fue guillotinado cuatro días después, el 4 de enero.
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